Lesbofobia discreta

Esperanza Moreno: www.esperanzamoreno.com
Esperanza Moreno: http://www.esperanzamoreno.com

Estamos preparando nuestro viaje a Barcelona. Buscamos habitación en piso compartido. Requisitos: céntrico, con wifi y sin compañeros/as lesbófobos. Nos llegan varias propuestas y, para ser justa, diré que en todas nos aseguran que no hay ningún problema. Ya sabéis que ahora todo el mundo tiene un amigo gay o una amiga lesbiana. ¡Genial! ¿Seremos unas paranoicas y a nadie le importa compartir piso con un par de bolleras?

Nos llega un mail en el que un tipo nos cuenta que es el responsable de una residencia de estudiantes, pero que en verano alquilan las habitaciones a visitantes. Hasta aquí todo normal. Pues no. El hombre en cuestión nos asegura que no son lesbófobos, eso sí “siempre y cuando seáis discretas, claro”.

¿¿¿¿¿¿¿¡¡¡¡DISCRETAS!!!!!!!!?????

En ese momento me invadieron la locura, la rabia, la mala hostia, las ganas de correr hasta Barcelona y enseñarle a Joan –así se llama el personaje en cuestión- lo discreta que puedo llegar a ser. Fueron también todos esos sentimientos los que escribieron por mí el mail de respuesta, que prefiero no reproducir.

No deja de ser una anécdota, quizá sin demasiada importancia, pero que me ha llevado a reflexionar sobre la microlesbofobia que sufro, prácticamente, a diario. Lesbofobia es que te agredan, como pasó el año pasado el día de la visibilidad lésbica en Bilbo, o que te asesinen, como a Natalia Gaitán. Pero la lesbofobia también es que te miren por la calle si besas a una mujer, que cuchicheen, que en tu pueblo comenten que te han visto con una tía , que tu familia hable de “tu amiga”, que tengas que ser discreta para ser aceptada como lesbiana. Me viene a la cabeza el concepto ‘nueva homosexualidad’, que nos recuerda que el sistema nos ha integrado en sus filas, pero que para ello hemos tenido que aceptar sus normas: discreción, monogamia, amor romántico, matrimonio y, especialmente en el caso de las lesbianas, maternidad. Esta es la imagen que los medios de comunicación proyectan del lesbianismo: una opción sexual sin ninguna implicación, otra ‘forma’ de pareja y de familia. Las lesbianas tenemos cabida en el sistema, sí, ahora sí. Incluso podemos empezar a ser rentables, pero siempre dentro de ciertos parámetros.

A eso se refería Joan al hablar de discreción. No le importa que compartamos cama, que follemos como perras, que discutamos o que nos queramos. Creo, de verdad lo creo, que no le importa lo más mínimo lo que hagamos. Eso sí, mejor si el resto de los inquilinos no nos ven. Seguro que tampoco le importa si nos damos tímidos besos, si nos agarramos la mano o nos abrazamos. Otra cosa son los gestos que evidencian que somos amantes. Eso seguro que ya no le gusta tanto a Joan, que es uno de esos tipos que no se asumen como homófobos ni lésbofobos, que no se incomodan sin ven a dos lesbianas de la mano, pero que no aceptan –si no es para masturbarse- ver ni pasión ni deseo entre dos mujeres. Si no hay discreción ni amor, les entra el nervio. Son los ‘nuevos/as homófobos/as y lesbófobos/as’: personas jóvenes, formadas, aparentemente tolerantes, activas y comprometidas, que tienen un amigo gay y una amiga lesbiana, pero que prefieren no imaginarse cómo follan porque la imagen les produce una sensación extraña. Son los amigos y las amigas que preguntan, una y otra vez, cómo follan las lesbianas, los amigos que salen por bares de ambiente pero se asustan si alguien les roza el culo, las amigas que te “aceptan” como lesbiana pero fantasean con que puedas enamorarte de ellas, la cuadrilla que nunca te ha acompañado a la manifestación del 28J, los amigos y las amigas que creen que eres radical y experta en sacarlo todo de quicio. Ellos y ellas son también los culpables de las discriminaciones que sufrimos a diario. Son quizá más culpables que la Conferencia Episcopal o Jorge Fernández, que no esconden su postura entre eufemismos.

Joan nos pidió perdón. No quería molestar a nadie y lamentaba que no le hubiésemos entendido bien. Ese es el problema, Joan, que te hemos entendido.

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14 comentarios en “Lesbofobia discreta

  1. Para esos lesbófobos ilustrados la aceptación es proporcional a lo atractiva que sea la lesbiana. Si es una mujer atractiva y triunfadora profesionalmente es más aceptada, si ya la chica es menos atractiva y nada femenina ya se acepta mucho menos. La primera “elige”, la segunda, la no aceptada, es bollera porque ningún hombre la quiere o porque quiere ser un hombre. Hasta para ser homosexual la mujer está en desventaja. No me imagino a este joan pidiéndole a mi chico que sea discreto. Sí, creo que le habiais entendido muy bien

  2. Tampoco saquemos las cosas de quicio. Una cosa es que el lo acepte, y otra que como dueño de un negocio sepa que piense el resto de los inquilinos no lo acepte.
    Una cosa es que a mi me guste fumar y otra que no permita fumar en mi bar lo porque hay clientes que se molestan. Supongo que entiendes lo que digo.saludos.

    1. Jose….Fumar es perjudicial para la salud y puede causar hasta la muerte. Este es un hecho demostrado científicamente. Ser gay o lesbiana no es perjudicial para la salud. Así que tu ejemplo ilustra perfectamente el error y la razón por la cual la autora escribió este texto.

  3. Jose….Fumar es perjudicial para la salud y puede causar hasta la muerte. Este es un hecho demostrado científicamente. Ser gay o lesbiana no es perjudicial para la salud. Así que tu ejemplo ilustra perfectamente el error y la razón por la cual la autora escribió este texto.

  4. Y entonces que quiere, que aceptemos que las lesbianas pueden andar cogiendo en todos lados y a medio mundo. Eso ya no es lesbianismo, eso es puras ganas de agarrar tema para seguir chingando a pesar de que hoy por hoy las parejas homosexuales son más aceptadas que nunca. Que opinión más pendeja la de esta columna. Ya eso de ir en contra del amor, y entonces para que sexo. Que opinión más rependeja. Más machista. Sexo sin amor es pura cosa de machos. Si no quieren amor por mi vayanse a la mierda.

  5. Asko gustatu zait idatzia! Baina ez dut uste gaia mikroa denik, edo garrantzirik gabea, alderantziz, guztiz esanguratsua da, ez dute errespetatzen, toleratu egiten dute (eta hroregatike zin dute jasan IKUSTEA), gure gizartean zerbait ez bada ikusten, ez delako existitzen da, horregatik da hain beharrezkoa ikustaraztea!

  6. Me parece que sacas las cosas de contexto. Yo soy discreto con mi novia tanto en mi casa, como en un hotel. Y no por pudor cristiano (soy ateo convencido), sino por pura discreción y prudencia personal. Nadie tiene por qué ver cómo le meto mano a mi novia. Una cosa es un beso inocente, pero no “morrearla” con pasión delante de extraños. Me parece un gesto de muy mala educación, además de crear incomodidad al resto de los presentes. Me considero una persona progresista, en todas las facetas, pero no confundamos tener derechos con saltarnos las mínimas normas de buena educación. Tengo un compañero de trabajo gay, lo he visto 100 veces con su novio y se han dado besos, claro que si y bien por ellos, pero jamás he visto que se apasionen delante de nadie. Y no es represión, es discreción y prudencia, como ya he dicho.

    Un saludo!

  7. Un ejemplo gráfico de lo que muchas mujeres como la autora tienen que sufrir en el devenir de su vida diaria y para colmo en su blog. Vamos a ver, la cuestión no es como viva su sexualidad la autora, la cuestión es que el señor Joan le ha pedido que sea discreta sin observar que ella no lo sea. Se lo ha pedido por ser lesbiana. Todo lo que el sr Joan le pida que no pediría a otros es discriminación.Os guste o no y por muchos amigos gays que tengais.

  8. Ella es la primera que ha llamado la atención sobre sus gustos sexuales sin que viniera a cuento, “hola, quiero que nadie me mire mal si me lío con mi chica”. El hombre ha entendido que igual con eso intentaba decir que se iban a estar liando en público sin parar y ha avisado. Si yo me voy a un hotel no pongo en mi solicitud que quiero tener compañeros poco reprimidos o no demasiado carcas (o si), porque si hago eso ya se va a sobreentender que lo que quiero es darme el lote sin que nadie se escandalice, incluso aunque no sea esa mi intención.
    La mejor forma sería, hola somos una pareja, Luisa y Carmen, y buscamos habitación con wifi y vistas al mar. Si así os dice lo de ser discretas vale, es un microhomófobo o lo son los clientes, sino, yo creo que sólo no ha encontrado las palabras para pedir respeto hacia los demás clientes respecto a expresiones de amor apasionado.
    Por último, creo que para normalizarse a uno mismo, hay que normalizar también a los demás y eso sigifica que no hay por qué exigir en un hotel que se haga una encuesta a los clientes sobre su homofobia. Eso no sería normal.

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